PROBLEMAS CON EL TRABAJO CREATIVO

Viendo un vídeo del editor de AuronPlay, soltó una joya de frase: “En el trabajo creativo/emprendimiento no nos ponemos los mismos límites que nos pondríamos en el trabajo tradicional”.

No es casualidad que todos vayamos hacia un trabajo más creativo. Con tanta automatización y tiempo libre, vamos a pasar muchos (o por lo menos lo vamos a intentar) a ser creadores y no solo consumidores. Por eso, he decidido realizar esta recopilación de problemas que tiene el trabajo creativo, para que los tengamos identificados y así no nos autoflagelemos y podamos evitarlos.

  1. Jornadas largas de trabajo: Es normal que, al emprender, empecemos a trabajar de lunes a domingo en nuestro proyecto, y está bien; aquí nada que decir, aprovecha esa fuerza y entusiasmo y golpea duro. Pero no descuides a tus seres queridos; al menos reserva un domingo por la mañana para ellos, porque cada día es un regalo. Todos tenemos la imagen de películas y series donde sale un niño abandonado y creciendo solo porque sus padres están demasiado ocupados con su carrera profesional, siendo este criado por la cuidadora. No dejes abandonado no solo a un niño, sino a tu pareja, tus padres, amigos… Y esto es difícil; tendrás que obligarte a hacerlo. Si no, te despiertas dos semanas después y piensas: «Joder, no he hablado con ellos». Siempre pospones, porque cuando tienes tiempo libre no es buen momento para llamar, y cuando es buen momento para llamar o estar con ellos, tú no estás disponible. No sueles coger descansos ni vacaciones. Y para ser creativos hay que dejar que la mente funcione libremente. Cuando trabajas en una dirección, es como los caballos con los ojos tapados a los lados: no puedes innovar ni crear cosas diferentes o mejores. Quizá incluso vas en una dirección equivocada, pero al estar tan metido no puedes ver otros caminos que podrían ser los tuyos.
  2. Frustrarte: En el trabajo tradicional, ves cómo avanza el trabajo, como si pusieras ladrillos y vieras cómo progresa la obra. Puedes hacer pronósticos de si vas bien o mal. Sin embargo, en el trabajo creativo debes aceptar que te vas a frustrar, porque tal vez pasarás ocho horas sin avanzar nada, o avanzarás y mañana te vendrá una idea mejor, y tendrás que rehacer todo. Surge un sentimiento de inutilidad y de decir: «¿Tanto tiempo para esta puta mierda? No valgo para esto». Sin embargo, así es este trabajo y lo tienes que aceptar. Esto mejorará con el tiempo, no porque seas más productivo, sino porque tendrás más portfolio que te dé confianza: «¡Coño! Soy capaz de hacer grandes cosas, solo necesito tiempo». Es como el cuento en el que das 100 golpes para abrir una roca; esta se abre no gracias al golpe 99, sino al cúmulo de todos los golpes. ¿Me entiendes? En el trabajo creativo, no sabes cuántos golpes vas a dar. La gente de fuera es rápida para despreciarte, diciendo que eres un fracasado porque has invertido mucho tiempo sin obtener casi nada. Aquí no hay reglas matemáticas, ni lógica. Cuando algo está estandarizado, sí, pero crear es innovar y eso lleva tiempo, y a veces no obtienes nada. Pero claramente tu valor como persona no reside en lo que tienes ni en lo que obtienes. Y si has intentado algo, ya has hecho mucho más que la mayoría. Siempre se dice de seguir las reglas SMART en la gestión de proyectos; en los proyectos creativos que van por caminos inexplorados esto no puede ser. Sería como ir de Madrid a Valencia por primera vez: no puedes decir «tengo que llegar en 30 minutos», porque no sabes cuántos km tardarás ni cómo es la vía…
  3. 24/7: Esto no es una oficina con horario; el trabajo creativo nunca descansa. Ten un widget de nota rápida en el móvil, porque las ideas vienen de golpe y, tal como vienen, se van (y a veces para siempre). Quizás por eso Picasso decía que la inspiración debía pillarle trabajando, porque no había móviles para guardar la idea que le venía a la cabeza. Esa frase de Picasso ahora es usada por los gymbros workaholics como ética de trabajo para decirte que debes trabajar como un cabrón. Pero no es así: cuando menos piensas en una cosa, es cuando te vienen las ideas más brillantes. Como dijo Viktor Frankl, es la intención paradójica: cuando quieres solucionar algo, justo entonces no lo puedes solucionar. La mente es así: si te digo que no pienses en un delfín, pues…
  4. Posibles plagios: El mundo no es justo. Puede que hagas un trabajo y venga alguien, se inspire, copie casi lo mismo al 99% y lo suyo triunfe, mientras lo tuyo «come polvo», sacándole a él de la precariedad mientras que a ti no te ocurre nada. Y ni hablemos con el robo de contenido por parte de la IA.
  5. Si trabajas desde casa, tienes que cuidar tu aseo personal: Es normal que, si trabajas desde casa y no tienes que verte con nadie (ni en vídeo ni presencialmente), descuides el aseo personal: vas a por un café a la cocina, enciendes el PC y punto. Si vas a estar todo el día trabajando, pues te quedas en pijama. Si trabajas y entrenas en casa, puedes acabar sin salir en días, como un puto cavernícola. Seguramente tengas que ocuparte de las tareas de casa —fregar, limpiar…— pero las pospones hasta que estás tan cansado que dices: «Mañana lo hago» y repites la historia. Si convives con alguien que no trabaja en casa, parecerás un dejado perezoso, y eso también es verdad xD. Esto puede afectar a tu autoestima, así como el hecho de socializar poco; puede que no veas a nadie en todo el día. Hoy en día tenemos a los YouTubers, streamers… que parecen hacernos compañía, pero esto es una mentira gigante, un parche. Y si algo es muy importante es el networking, que se reduce considerablemente. Además, si buscas compañía en redes sociales, es probable que tu productividad baje por las distracciones de las mismas. Y todo esto se puede ver en El Xokas, cómo hasta congela su propia basura para no tener que salir de casa, o cómo tiene que pedir comida a domicilio para que no interrumpa su autoexplotación laboral…
  6. Problemas de salud: Hoy ya está más normalizado que el trabajo de oficina (o como dice mi padre: «de ordenador o despacho») también tiene sus riesgos laborales, aunque son más invisibles y a largo plazo. Principalmente es el sedentarismo: puedes pasar perfectamente 15h al día sentado (por ello el auge de las mesas elevables y las cintas de caminar). Y si a eso unimos una dieta mala, con comida «débil» (sin nutrientes), y unas jornadas que seguramente poco respeten los ritmos circadianos…, pues tenemos el combo perfecto para degradarnos lenta, pero firmemente. Y ya si combinamos los problemas del trabajo en casa mencionados arriba, ya flipas cómo se queda tu salud. Claramente, comparado con el trabajo tradicional de campo, es más liviano física, pero no mentalmente; y también es verdad que no es un trabajo «guarro», puedes ir como un pincel a trabajar (si te lo propones), a no ser que no salgas de casa en un mes, ni te asees y solo pidas comida por Uber.
  7. El trabajo es para mañana, no para ayer: No quiero que se me malinterprete. Tampoco digo que tengas una actitud pachorra; nada que ver. Pero cuando empezamos un proyecto, queremos tener todo listo hoy y hacerlo todo solos. Queremos que esté completo rápidamente, pero muchas veces eso no es posible, por lo que hay que aprender a dividir la tarea, delegar… Venimos de un mundo donde siempre se dijo “eso tiene que estar para ayer”. Por ejemplo, con la catástrofe de la DANA: hay una infraestructura que, dicen, podría haber salvado vidas y mitigado los sucesos. Y, por lo tanto, si se van a poner a hacerla ahora, será «para ayer». Eso pasa con todo; nuestra mente humana piensa: «Buah, si lo hubiera hecho antes… si lo hubiera sabido antes». Pero no apliquemos esa lógica al trabajo creativo, que no depende al 100% de ti como sí puede ser el caso de una infraestructura. El trabajo creativo es más difícil de dividir porque no sabes las fases del proyecto, o piensas que tendrá unas fases pero, en el camino, recalculas y metes otras…. Lo mismo pasa con delegar. Hay que delegar el trabajo creativo, y eso es difícil porque aquí cada uno deja su estilo, su forma de hacer las cosas. Es más artesanal, por así decirlo, y cuesta porque ya no sentiremos esa obra como nuestra al 100%. Hay que aprender a delegar lo repetitivo, estandarizarlo, dar indicaciones claras y, claramente, decir: “Si no, hay que hacerlo de nuevo”. Es decir, ser irritante… y aprender que las fechas límite son orientativas, no determinan lo productivo o eficaz que eres. Y, como tendrás tanto trabajo de golpe y lo querrás de forma perfeccionista, solo podrás avanzar en esas tardes donde tienes cinco horas seguidas libres. Pero esas tardes querrás descansar y, al posponer, te sientes mal. Y si aun así te pones al lío, como no lo vas a terminar en esas 5h seguidas, hasta que vuelvas a tener esas condiciones se te habrá olvidado dónde lo dejaste la última vez o incluso se te habrá ido la motivación… Por eso tienes que aprender a trabajar un poco todos los días y hacer pequeños avances, no solo grandes avances. A posponer ideas creativas, sabiendo que no todas las vas a poder realizar, manteniendo siempre un equilibrio entre tu vida privada y el trabajo.

Mucha suerte en tu carrera profesional creando lo que sea que quieras crear. Ten en cuenta que es dura (el dinero no cae del cielo; si hoy podemos disfrutar del mundo de Harry Potter, es porque su escritora estaba en el paro a la hora de redactarlo), pero si llegas a algo será gratificante, y si no llegas a nada, no te agobies: la norma es ser uno más olvidado en la historia, pero asegúrate del plan B xD.

REDACTADO EL 14 DE NOVIEMBRE DE 2024 POR DARIUS BUSE.

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