COMO ESTUDIAR EFICAZMENTE

Mitos y verdades del aprendizaje

Durante mi época en el instituto, me llamaba la atención la enorme diferencia de notas entre los estudiantes. Yo tenía mis altibajos: a veces estaba entre los mejores y otras veces me daba igual todo. Se notaba quiénes venían de familias con formación superior y quiénes no. Me resulta irónico que, en el lugar donde se supone que vas a aprender, no te enseñen a cómo hacerlo, y que todo dependa de cuánto se impliquen tus padres en casa. Había un montón de clases de tutoría supuestamente para guiar al alumnado, pero… en fin.

Si eres un mal estudiante, aquí tienes algunos consejos. Y si eres bueno, mejor ni los mires; así se acortan las distancias entre tú y el mediocre.

Desmitificando la cultura popular

Para empezar, vamos a desmontar algunas ideas que entorpecen el aprendizaje:

  • «El saber no ocupa lugar»: Mentira, este dicho está obsoleto. Con la cantidad de información que hay, tienes que filtrar lo que recibes. Hoy en día, la «cultura general» es menos general que nunca. Puedes ser un genio en un área y un ignorante en otra, y está bien. Si intentas saber todo lo básico de cada tema, te desenfocas de ser un experto en lo que realmente te importa. Primero, sé muy bueno en algo; luego, si puedes aprender más, bienvenido sea. Estudiar algo inútil y sin interés es un desperdicio: tu cerebro lo filtrará y lo olvidará rápido.

  • Aprender como un loro: Es la peor forma de estudiar. Recitar los apuntes como si fueran la Biblia, sin entender nada, es un error fomentado por muchos profesores (con sus exámenes de definiciones literales) y padres que quieren escuchar lecciones de pe a pa. Si es un poema, vale, pero el resto… no.

El estado de Flow y el recuerdo activo

Hay que recordar de forma activa: hazte autoexámenes con ChatGPT, mapas conceptuales o explica la lección con tus palabras. El aprendizaje debe ser progresivo en dificultad. Ese es el estado de Flow que queremos: un desafío adecuado a nuestra capacidad. Si no sé dividir, no voy a intentar hacer integrales, pero tampoco voy a quedarme solo con restas.

Lo que se practica no se olvida; lo que no se usa, se oxida. Una diferencia clave es lo que haces en tu tiempo libre, especialmente en verano. Un estudiante que se pasa los veranos solo mirando las paredes tendrá un año de retraso por cada cuatro veranos respecto a uno que avanza un poco cada día.

A mí me pasó: en el tercer trimestre de matemáticas iba justo, pero aprobaba. Al año siguiente arrastraba los problemas de estar al límite y, al haber olvidado todo en tres meses, el curso se volvía una montaña. Cuando llegué a la universidad (ADE), me relajé tanto que, cuando el profesor hablaba de derivadas, yo ya no me acordaba ni de lo que eran.

La técnica Pomodoro es una puta mierda

Se nota que quienes comparten esta técnica o hacen manualidades, o yo no lo entiendo. ¿De verdad crees que es útil desconectar cada 25 minutos? La concentración es un estado difícil de alcanzar.

Para concentrarte con la máxima atención y entrar en el estado de Flow, necesitas tiempo. La técnica Pomodoro no te deja alcanzar una concentración profunda. Lo mejor es estudiar en bloques largos (por ejemplo, 4 horas seguidas). Así no tienes que luchar constantemente para entrar en el flujo de trabajo. Una vez estás en concentración máxima, el cerebro filtra de lujo los estímulos y es muy difícil que te saquen de ahí.

Claves para entrar en «La Zona»

  1. El móvil es el enemigo: Es un distractor en potencia. Déjalo en otra habitación cargando. Usa aplicaciones que lo pongan en «no molestar» si lo tienes cerca.

  2. Prepara el entorno: Necesitas un sitio cómodo, fresco y silencioso. Yo uso tapones para escuchar mejor mi «yo interior».

  3. Evita levantarte: Ten a mano agua, café, fruta o un sándwich. Que nada te obligue a romper el Flow.

  4. Recompensas: Al terminar, date un capricho: una buena cena, gimnasio, cine o salir de fiesta.

  5. Usa un cronómetro: No para parar, sino para ver cuánto tiempo eres capaz de mantener la concentración real.

Apuntes y trucos de memoria

Tus apuntes deben ser limpios y estructurados, priorizando la utilidad sobre la estética (huye de los apuntes tipo Pinterest). Usa colores, títulos claros, negritas y paginación.

Para memorizar datos duros, usa mnemotecnia (asociaciones e imágenes):

  • Acrónimos y acrósticos: Como «HOMES» para los Grandes Lagos o frases locas para los planetas.

  • Palabras sustitutas: «Vapor» para recordar «evaporación».

  • Historias: Inventa un relato absurdo que conecte los conceptos.

  • Palacio de la Memoria (Loci): Asocia datos a las habitaciones de tu casa.

  • Código fonético: Asocia números a letras para recordar fechas o cifras.

  • Mapas mentales: Dibuja la información. Una imagen vale más que mil palabras.

Estrategia final

  • Prioriza por impacto: Haz primero las tareas de gran impacto y poco esfuerzo. Luego las de mucho impacto y mucho esfuerzo. Las que no aportan nada y te quitan la vida, ni las toques.

  • Calendario y cuenta atrás: Es vital saber cuánto falta para el examen para subdividir el trabajo.

  • Combate el Efecto Dunning-Kruger: Tu mente es vaga y te hará creer que ya lo sabes. Autoevalúate. Hazte preguntas difíciles y simplifica los temas hasta que puedas explicarlos con las palabras mínimas.

  • Sé el maestro: Enseña a otros. Este artículo me sirve más a mí para fijar lo que sé, que a ti para aprenderlo.

  • IA y repetición: Usa la IA para aclarar ideas, pero el esfuerzo lo pones tú. Y recuerda: para no olvidar, aplica la repetición espaciada (repasar hoy lo de ayer, lo de la semana pasada y lo del mes pasado).

REDACTADO POR DARIUS BUSE EL 31 DE SEPTIEMBRE DE 2024

 

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