¿CÓMO Y POR QUÉ TENER UN DIARIO? MI EXPERIENCIA

El hábito del 1%: Por qué deberías escribir un diario

Si la gente del top 1% tuviera un solo hábito común, seguro que sería el de meditar cada noche sobre sus pensamientos y vivencias. Creo firmemente que un diario es la herramienta que más sabiduría te puede dar.

Llevo más de 5 años escribiendo (para ser justo, no lo hago cada día; hay épocas de «perecitis» en las que no me apetece, pero procuro ser constante) y te lo recomiendo por estas razones:

“La sensación vivida en un momento es la idea original, y el recuerdo, una pálida copia.” – David Hume

Mis razones para escribir un diario

  1. Guardar el recuerdo real: La primera ventaja es dejar constancia de cómo has vivido cada momento. Por ejemplo: cómo fueron tus primeras semanas en ese trabajo en el que ahora estás hasta la polla, pero al que entraste ilusionadísimo; cómo fue la primera cita con alguien especial o aquel viaje de fin de curso con gente con la que ya ni hablas. El recuerdo en la memoria es adaptativo y cambia según tus intereses actuales; el diario, en cambio, no te miente.

  2. Evitar el «efecto acordeón»: Ese constante ir y venir, un paso adelante y otro atrás. Si dejas por escrito lo que te hizo daño hoy y lo mal que te sentiste, el día de mañana —cuando tengas la tentación de volver a tropezar con la misma piedra— sabrás por qué decir NO. Ya sea una pareja tóxica que va y viene o un trabajo que te quemaba. A lo hecho, pecho, y así no culpas a tu «yo del pasado», porque él dejó claras sus razones. Eso salva tu autoestima.

  3. Memoria a largo plazo: Si reflexionas justo antes de dormir, el día se asienta mejor en tu memoria. Al releer entradas antiguas te sorprenderás pensando: “¡Coño, si parece que fue ayer!”, aunque hayan pasado tres años.

  4. Analizar tu evolución: El crecimiento personal es una carrera de ti contra ti mismo. ¿Cómo vas a comparar si no recuerdas de dónde vienes? Para saber si ganas músculo te pesas y te mides, ¿no? Con la mente es igual. A veces me frustro con mi situación actual, pero releo diarios viejos y digo: “Coño, si antes estaba en la puta mierda” (o al revés, era feliz y no lo sabía). Ver tus etapas te ayuda a entender cómo has madurado y cómo problemas que antes eran un mundo, ahora no son nada.

  5. Dignificar tu vida: Hay quien dice «un día más, un día menos» y tira la hoja del calendario. Otros escriben lo vivido y lo guardan, haciendo que ese día sea digno de haber sido vivido. Día tras día, esos registros construyen una vida vivida con ganas y no una vida simplemente «viéndolas venir».

Cómo escribo yo: Mis recomendaciones

  • El método físico: Uso un bolígrafo de cuatro colores (rojo para fechas, azul para el cuerpo y negro para destacar; el verde lo ignoro) y un cuaderno de tapa dura para escribir cómodo en la cama. Cuando los termino, van directos a un archivador.

  • Sin filtros (pero sin ninguno, joder): Cuenta tus emociones sin que te dé vergüenza y sin que nadie te juzgue. Saca el monstruo que tienes dentro; lo más macabro que pienses tiene su lugar ahí. Por eso prefiero el papel: con la IA, quién sabe qué harán con nuestros datos digitales o qué traumas deducirán de nosotros. Lo bueno de mi papel es que tengo una letra tan mala que sirve de encriptación.

  • Balance anual: Me gusta empezar cada cuaderno con las reflexiones del año anterior: logros, cuentas pendientes, lo que he ganado y lo que he perdido.

  • Apoyo visual: Hubo una época en la que pegaba fotos con celo. Es más trabajo, pero refuerza el recuerdo y da gusto verlo años después.

  • Índice rápido: Al terminar un cuaderno, le pego una pegatina con el año y un mini resumen de los hechos clave. Así, cuando busco algo, voy a tiro hecho.

Lo que te recomiendo evitar

  • El formato digital: Ya perdí un diario porque el archivo se corrompió. Además del tema de la privacidad, el papel es más seguro.

  • Las abreviaciones: Con el tiempo se olvidan. ¡Si ya no me acuerdo ni de dividir por dos cifras, imagínate de un código raro! (xD).

  • Resumir contenido ajeno: El diario es para tus cosas. No hagas apartados de pelis o libros; cuando lo releas te los saltarás porque lo que quieres es leer sobre ti.

  • La falta de privacidad: Esto tiene que ser top secret. Tolstói tenía dos diarios: uno para que lo leyera su mujer y el de verdad. Tú escribe solo el de verdad.

  • Juzgar el día demasiado pronto: No me gusta decir «hoy ha sido un día malo». Eso lo dirá el tiempo. Quizá hoy perdiste un avión y te cabreas, pero mañana te alegras porque el avión se estrelló.

  • Contar solo las tragedias: No vayas al diario solo cuando estés mal. Cuenta todo.

  • El menú del día: No pongas qué has comido, a menos que sea un logro (como cumplir una dieta difícil). Un diario es para las acciones que te marcan.

NO EXISTEN DÍAS «SIN MÁS». Cada día es una aventura y merece su hueco. Es tu diario, hazlo como te dé la putísima gana, pero aquí tienes unas nociones de cómo lo hacemos otros.

REDACTADO POR DARIUS BUSE EL 23 DE ABRIL DE 2024

 

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